
Este martes me levanté muy temprano, a eso de las 6:30 de la mañana porque me convertí en todo un padre de familia, al dejar a mis sobrinos en la escuela. Por eso tuve que subir y bajar un puente peatonal bastante considerable, cuatro veces. Sentí el cansancio de mi hermana al regresar a la casa, tras dejar a sus hijos.
Luego le hablé a mi padre para que viniera a comer unos tamales con nosotros, estuvieron riquísimos y luego me puse a escribir en mis dos blogs, el de música y el periodístico de diversos temas.
Tenía intenciones de hablar a algunos medios para ver qué oportunidades hay de trabajo, pero no lo hice, me dio flojera estar marcando y preguntando con quién puedo hablar. Aunque estuve dentro de Internet viendo si encontraba alguna oportunidad laboral, pero nada.
En México y creo que en el mundo, la búsqueda de trabajo ahora es más frecuente por Internet, si no hay nada ahí, olvidalo, los tiempos en que te presentabas "todo bonito" a un diario o a una revista ya pasaron de moda, porque la seguridad de esos lugares está al 100 por ciento.
Es decir, un recién egresado actualmente no podría ir a un periódico, porque inmediatamente le dirían que se largara. En mi caso no fue así, yo me presenté a pedir una entrevista con el jefe de información que inmediatamente me puso una humillada tras un breve examen oral, donde comprobé que no estaba informado como reportero, que es la plaza que buscaba.
Sin embargo, me dio la oportunidad de regresar y lo hice seis meses después. En esa ocasión ya egresado y vestido con saco y corbata (algo que no hice previamente), llegué y pedí nuevamente la oportunidad.
Sin embargo, el jefe de información ya no se hizo cargo, sino el jefe de redacción quien inmediatamente me hizo un examen de ortografía porque necesitaba un corrector de estilo y lo pasé.
Curiosamente no me dieron ese puesto, sino el de reportero de espectáculos, pero entré sustituyendo a un periodista que se había ido de vacaciones. Oficialmente no había entrado a trabajar al El Sol de México, pero 20 días después me pasaron a información general, donde hice una prueba más fuerte de tres meses y ya con contrato firmado. Ahí duré dos años muy intensos, difíciles por el poco sueldo, pero de mucha enseñanza.
Ya casi 15 años después de ese inicio en los medios en México, he aprendido mucho, pero hoy me dio flojera hacerla de emprendedor y llamar por teléfono, aunque sé que los diarios y otras empresas de ese ramo, cierran las puertas, intentaré convencer a algún jefazo de que me dé una entrevista... pero luego.
Por otro lado, sigo esperando la resolución de esa oferta de ese diario importante. No quiero llamar, no quiero verme como desesperado. Aunque sólo tengo aproximadamente como dos mil dólares en la cuenta para solventar los gastos de febrero, todavía me siento tranquilo. Sé que algo tiene que pasar, pero todavía no siento el impulso para moverme con más eficacia, esa motivación que tuve cuando pedí mi primera oportunidad y gracias a Dios me la dieron.
Mientras sigo viendo TV y disfrutando de la vida familiar.
